Cosas NO en común: La sal de las diferencias

Pues mira, sí.

Hoy me he levantado comprensiva e indulgente con el sexo opuesto, o contrario, o complementario… según a quién le preguntes. Vamos, con ellos.

Será la primavera, con sus flores y mariposas, que de momento sólo veo dibujadas en mi agenda y en los escaparates de ropa, porque el puñetero termómetro se niega a colaborar… Pero estoy tierna hoy, y no es algo a desaprovechar, más que nada por infrecuente.

Y es que hay cosas, que unos nunca comprenderán de las otras, y viceversa. Pero esa es una de las pizcas de sal que nos da la vida en su día a día.

Y no hablo de ese subgrupo formado por los que, por obligación o devoción, conocen mejor que nosotras la moda, el maquillaje o la peluquería. Esos cuyo trabajo, en general, suele estar relacionado con esas cosas de una forma u otra. Hablo de los de a pie, de esos con los que compartimos la vida, o que nos cruzamos en lugares diferentes a salones de belleza y tiendas de moda.

Así, a bote pronto, (o sobre la marcha, como prefieras), se me ocurre por ejemplo, que por mucho que yo intente explicarme de mil formas diferentes, hay cosas que a Mr. Mi Chico nunca le entrarán en la cabeza, como que no me voy a poner el vestido rojo que tanto le gusta, porque ya no se ve por el mundo alante ese diseño.

La reacción normal suele ser: Te mira asombrado y pregunta ¿no decías que se llevan mucho los volantes?. Y ahora vete tú, guapita, e intenta explicarle que lo que lleva ese vestido es un péplum y no un volante, aunque parece un volante, pero colocado donde está ya no se lleva porque… Ahora sí, te mira como si estuvieras mal de la cabeza, y se resigna a no entenderlo.

Y eso que Mr. Mi Chico no es de los torpes, ¡que me sabe distinguir perfectamente un blanco roto!

O explicarle que no es que tengas muchas cremas, es que de esa media docena, cada una tiene una función diferente. La última vez que le arrastré a comprarme un sérum de noche, me explicó muy convencido que creía que no me hacía falta. Había visto en mi cajón por lo menos cinco botes.

¡Venga bonita! Explícale ahora que no te queda sérum de noche, que de todos esos potingues ninguno hace esa función. Y si te da por ir al más difícil todavía. Intenta que entienda que lo necesitas.

Asique, hay que admitirlo: Puedes hacerles un croquis, obligarles a ojear revistas de moda, arrastrarles por tiendas y tiendas para que se hagan una idea, o preparar un power point a todo color con ilustraciones varias y explicaciones concisas… Seguirán sin entenderlo.

Pero bueno, tampoco yo llego a entender del todo que se pueda pasar horas comparando en internet las características del iphone 7 y el nuevo iphone 8, y además se emocione con las mínimas novedades (estoy segura de que se me queda la misma cara que puso él cuando leyó el título de mi post sobre los crop tops, y que por supuesto ni siquiera se atrevió a leer), o que le interese cualquier partido de fútbol, simplemente porque le gusta verlo.

Cómo voy a entenderlo yo, que me gusta tanto mi Atleti simplemente porque viví unos años al lado del Calderón, y eso se te mete dentro, y sus partidos son los únicos que me trago, más por el culito prieto de Simeone recorriendo la banda que por lo que pasa en el campo de juego…

En general, nuestros chicos se limitan a aceptar en silencio algunas de nuestras cosas de chicas, y no intentan ni siguiera comprenderlas porque saben que perderían el tiempo. Cosas como por ejemplo que Doña Taconines, (como me llama mi hermano), se ponga de repente unas deportivas para algo diferente que salir a correr o sacar a Lola, y encima le diga que es que, es lo más cool según las últimas tendencias.

Y es que no entiende, que hasta una fanática de los tacones como yo, dé gracias al cielo en general, y a San Fashion en particular, porque por una vez, se ponga de moda algo que les permita a sus pobres pies descansar de tener por dueña a una mujer tan coqueta…

En fin… Supongo que a la que más a la que menos, le pasa esto de tener ciertos temas no en común con sus parejas, amigos, hermanos, sobrinos, tíos, padres, primos….

Son detalles que nos permiten seguir disfrutando de una vida en común, reservando una parcela, cada cual a su gusto, que nos define sin distanciarnos.

Cosas que nos hacen ser diferentes y mantienen nuestra identidad a pesar del resto de pequeñas cosas en las que, una vez ellos y otra vez nosotras, cedemos para amoldarnos unos a las otras y viceversa.

Pequeñas diferencias, curiosas, divertidas, irritantes o tediosas. Pero sin duda necesarias.

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