De gases, pises y cacas. Porque somos humanas

Esto es algo de lo que nadie habla nunca en internet.

Supongo que el glamour va reñido con este tipo de cosas, y bloggers, youtubers, instagramers, y todos los demás -ers que se os puedan ocurrir, no pueden permitirse, por imagen, reconocer que visitan el baño por diversas causas, además de para maquillarse y darse baños de espuma.


Y reconozco que es un tema, cuando menos, escatológico. Pero alguien tiene que ayudaros…  El procedimiento de prueba y error es bastante molesto en temas como éste, y lo sé por experiencia. Asique, empecemos.

Es de sobra conocido que, según aseguran médicos, nutricionistas y demás entendidos en estas cosas, las mujeres somos más propensas que los hombres a sufrir los molestos gases intestinales que en muchas ocasiones nos traen por la calle de la amargura, aunque mi teoría, como no podía ser de otra manera, difiere.

La época de mi vida, sin dudarlo ni un segundo, en la que con menor frecuencia e intensidad he sufrido este tipo de males, han sido los años en que vivía sola… Exacto, esos años en los que, sola en el sofá de mi casa, me podía tirar un pedo de esos sonoros, que despiertan hasta al perro con cara de susto, y que a ti te dejan más a gusto que una reina, con las tripas vacías y sin esa horrible opresión que sufrías hacía un momento.

Pero no sé que pasa, que en nuestro cerebro debe haber una especie de chip que nosotras no controlamos, que nos impide tirarnos un buen pedo en público. Aunque ese pedo sea delante de tu pareja, que no se corta un pelo en estos menesteres, y que a ti ni siquiera te molesta, incluso le envidias. Por lo menos, cuando llevas ya un tiempo, y la confianza es palpable, te permites tirarlos en el wc… que al principio ni eso, por si te oye… Y vas por ahí con un balón de playa por barriga, y cara de estreñida por la molestia, incluso el dolor que esto te genera, a fuerza de acumular, y te agarras a las farolas por la calle en cuanto sopla una leve brisa… no vaya a ser.

Pero bueno, que me estoy enrollando, a lo que iba. He probado mil y un remedios y productos contra los gases, y os voy a contar, por orden de eficacia, lo que a mí mejor me funciona:

  • En primer lugar, y como ganador indiscutible, el mejor remedio cuando tengo gases es: tirarme un buen pedo, o dos, o tres. Los que necesite. Para esto tengo que estar sola, porque mi puñetero esfínter se niega a abrirse, por mucho que yo se lo ordene, delante de nadie que no sea Lola. Asique, por regla general, tengo que recurrir a otra clase de remedios.
  • Cuando me duele un montón la barriga, y sé que es por gases, pero aunque estoy sola eso no sale ni a la de tres, intento estimular mis intestinos, haciendo “ejercicios”, que a veces me ayudan a expulsarlos. Si te pones en la cama a cuatro patas, y te balanceas hacia delante y hacia atrás, llevando el culo a los talones y otra vez hacia delante, puedes llegar a expulsar algo. La postura del osito también resulta eficaz (no os riáis, que me he documentado y se llama así). Para qué engañarnos, es lo menos efectivo, pero puedes probarlo antes de recurrir a remedios más drásticos.

  • Mi gran descubrimiento antiaéreo son unas hierbas prensadas en modo de pastillitas, que me funcionan a las mil maravillas. Se trata de Gasex, de Himalaya Herbals. Como todos los remedios de herboristería, no son una solución para los ataques repentinos (para eso recurro a otras cosas), pero desde que las tomo, he notado que han disminuido muchísimo, hasta casi desaparecer. Me tomo una después de comer y otra después de cenar, y los resultados han sido inmejorables. Comencé a notar sus efectos a partir de la segunda semana de tomarlas, y he continuado desde entonces con fabulosos resultados.

  • Cuando, por diversos motivos (en mi caso, suele ser nerviosismo), me da uno de esos molestos ataques que no sé cómo atajar, y lo necesito, recurro a algo un poco más fuerte. El Flatoril es mi mejor aliado en estos casos, pero intento no echar mano de él salvo en situaciones extremas. Se compra en farmacia, sin receta médica, pero os aconsejo que lo consultéis con vuestro médico antes de tomarlo… cada persona es un mundo.

Y pasando al segundo tema, en cuanto a los pises chicas… Sufrí una gran temporada (y hablo de años), cistitis recurrentes que hacían la vida imposible, pero he conseguido atajarlas de la manera más sencilla, y poder olvidarme de sesiones de urgencias médicas y chutes de medicamentos que atajaban el problema de un plumazo, pero no evitaban que volviera a la carga pasado un tiempo, que cada vez era más corto.

Me recomendaron probar, en una de esas épocas en que me encontraba bien, el Cistitus. Son pastillas hechas a base de arándano rojo, que ayudan a prevenir este tipo de problemas… Oye, mano de santo.

Desde entonces me tomo una caja dos veces al año, una en otoño y otra en primavera, y no he vuelto a tener una cistitis más.

Una de sus grandes ventajas, para mí, es que se trata de un producto natural. Además, es muy fácil acordarse de tomarlo (yo soy un poco desastre para eso), porque es sólo una al día.

Esta es la que yo tomo. Supongo que este tipo de remedios de otras marcas, funcionen igual de bien… (yo ya no cambio, por si acaso).

Y ya para acabar (madre mía, qué pesadita me estoy poniendo hoy con el post) hablemos de lo que a mí me funciona para poder ir al retrete como una persona, vamos, ni como una oveja ni como un mirlo, que era entre los dos estados en que una servidora se movía hasta que este producto llegó a mi vida.

Desde muy pequeña he sido tremendamente estreñida (oveja), y cuando la cosa se hacía insostenible, recurría a tomarme algo que me ayudara a evacuar (mirlo), porque en mi caso, con la dieta rica en fibra (algo que nunca descuido para no agravar el problema), no es suficiente.

Una de las consecuencias inevitables de todos los remedios que había probado era un ataque de gases tremendo (asique más mierda para el cuerpo en forma de medicamentos que atajaran esto también). Otra de las consecuencias era, en muchos casos, retortijones de barriga insufribles y carreras al baño en el momento menos oportuno (puto Murphy).

En mi largo y tortuoso peregrinaje por productos de todas clases, colores, formas, precios y sabores, dí con la solución: Triphala, de Himalaya Herbals.

Como Gasex me había funcionado bien, decidí hacerme con este tratamiento para el tránsito intestinal, a ver si funcionaba. Las primeras son buenas, pero es que estas son la caña. De verdad.

Al principio, acostumbrada a efectos que se notaban en pocas horas, y acompañados de otros síntomas, de los que ya os he hablado, pensé que no me hacía absolutamente nada… ¡Menos mal que seguí tomándolo y le dí una oportunidad!

Tienes que tomarte dos al día, y en unos diez días empiezas a notar sus efectos. Y los efectos son, nada más y nada menos, que comienzas a ir al baño una vez al día, de manera natural. Cuando te da la gana (nunca mejor dicho), y sin retortijones, texturas raras, gases y todas esas cosas que las que sufrimos este problema conocemos.

Estoy más que encantada. Cago como una persona. Qué más puedo deciros…

 

Y nada más, hasta aquí este, tal vez no glamuroso, pero sí práctico post.

Nos vemos pronto Mis Chicas… 

2 opiniones en “De gases, pises y cacas. Porque somos humanas”

  1. Pues si que has dado un buen repaso al tema…Jjj
    Espero q tus remedios sirvan a tus seguidoras… Yo de momento, y cruzo los dedos no necesito nada…
    Y para acabar voy a ir al refranero popular “mientras el culo cante, ni médico ni practicante”. Así que chicas, no os cortéis…

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