Decálogo de una Chica felizmente imperfecta

No sé muy bien porqué, pero me pasa continuamente: Cuando hago o digo algo espontáneo (que no pasa por el filtro del cerebro y zás! ya está hecho), las personas que me rodean a menudo me miran, como poco, con sorpresa.

Según una de Mis Chicas originales, (de las que fundaron sin saberlo este Club siendo mis amigas incondicionales) que es Psicóloga y a lo mejor algo entiende… parece ser que tengo un leve problema de control de impulsos… (Claro que también me ha dicho que es incapaz de analizarme a nivel profesional porque me quiere, y eso no la dejaría ser objetiva… Asique, una de dos: o no es cierto y como me quiere se equivoca, o estoy mucho peor que “levemente”, y no lo ve porque me quiere).

Pero en fin, la cuestión no es esa. La cuestión es que estoy ya un poco harta.

Se supone que una siempre debe ser perfecta: perfectamente vestida y maquillada en todo momento, perfectamente colocada por si las fotos, perfectamente seria cuando caminas sola por la calle, perfectamente calladita y reservada con quien no conoces, perfectamente, perfectamente, perfectamente…

Pero es que a veces, a mí no me apetece ponerme más que unos vaqueros y unas zapatillas, no me apetece maquillarme, no quiero que me hagan fotos, camino por la calle y pienso en algo que me hace sonreír sin más (ante la mirada acusatoria de quien se cruza conmigo), me apetece charlar con alguien y le dirijo la palabra en el autobús a la persona que está a mi lado aunque no le haya visto en mi vida… En fin… Me apetece ser Encantadoramente imperfecta.

Por eso he decidido compartir con vosotras mi GUÍA PARA CHICAS NATURAL Y FELIZMENTE IMPERFECTAS, que me he propuesto seguir a rajatabla:

  1. Reivindica tu derecho a ser como quieras ser, y a hacer lo que te apetezca. Quienes creen que hay edades para ciertas cosas, SE EQUIVOCAN. Quienes se atreven a decirte cómo debes ser, qué debes sentir o cómo debes actuar, SE EQUIVOCAN, no te conocen como te conoces tú. Sé honesta contigo misma y simplemente haz lo que te apetezca hacer. Sigue tu instinto, serás más feliz.
  2. Cambia si así te sientes más cómoda. Adáptate a ti misma y las circunstancias. Cambiar de opinión no está mal, es una manera de evolucionar. No dejes que nadie te diga cómo eres o lo que piensas. El aquí y ahora de ti misma sólo lo conoces tú.
  3. No te avergüences por ser quien eres, sentir lo que sientes o pensar lo que piensas. Si alguien que te dice que te quiere se avergüenza, es que no te quiere lo suficiente.
  4. Si te apetece cantar a pleno pulmón, jugar en un charco bajo la lluvia o ir a un concierto de ídolos adolescentes hazlo. Y si no te apetece, no lo hagas.
  5. Los sentimientos no tienen edad. Puedes enamorarte perdidamente a los cincuenta, puedes tener ganas de aprender a patinar a los cuarenta, puedes emocionarte con un libro que dicen que está escrito para adolescentes a los treinta. No te censures.
  6. Privarte de ese helado que tanto te apetece en ese justo momento, para no saltarte la dieta no va a hacerte más feliz, sino menos.Hay momentos para cuidarse y momentos para disfrutar.
  7. No importa lo que digan los que intentan vendernos algo, para ser feliz no es necesario acumular cosas. Más bien todo lo contrario. La felicidad se parece más a dejar de preocuparse por ciertas cosas y ser consciente de todo lo maravilloso que te rodea.
  8. No seas TAN PUTA contigo misma: Nos empeñamos en ser tan estrictas con nosotras mismas que nos matamos de hambre para entrar en una talla menos, nos apuntamos al gimnasio todos los meses de enero y septiembre dispuestas a que ésta vez sí, iremos todos los días, nos gastamos un dineral en el tratamiento más tedioso que existe en el mercado para combatir esas arrugas aunque nos vaya la cartera en ello… Y cuando fracasamos (básicamente porque nos hemos puesto un listón que no hay quien alcance), nos sentimos frustradas.
  9. Aprende a PERDONARTE: No eres infalible (NADIE lo es). Perdonas a los que
    te rodean constantemente, y te fustigas por cualquier fallo que puedas tener. ¿Por qué no te acuerdas más a menudo de todo lo que haces bien?
  10. Aprende a NO PERDONARTE: Porque hay cosas por las que no te tienes que perdonar. No tienes que perdonarte por ser quien eres, por tu talla de pantalón, porque no sabes maquillarte como las modelos, porque no te apetece llevar tacones, porque has sonreído tanto que te están saliendo patas de gallo, porque no te gusta ir al gimnasio, porque tus tetas se están cayendo, o por no ser la mujer “perfecta”. La sociedad ha fijado esas reglas, y son totalmente arbitrarias. Intenta perdonarles a ellos (o ni lo intentes), por creerse en el derecho de indicarte el camino que debes seguir para ser feliz.                                                                                                                                                                                                                                 En resumen: QUE TU ÚNICO JUEZ SEAS TÚ MISMA.

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