Gafas rosa para días nublados

 

Aprovechando las últimas rebajas, voy a hacerme con unas gafas con cristales rosas, para usar en días nublados.

 

 

 

Días que me cueste levantarme y enfrentarme a todo, días que parecen normales al empezar y se van torciendo conforme pasan las horas, días en que brilla el sol, y de repente se nublan y estropean en minutos…

Quiero unas gafas de esas, a las que poder echar mano para que me ayuden a resaltar todo lo bueno que se esconde detrás del fastidio de turno, y que tiendo a olvidar cuando algo me molesta, duele o incomoda.

Como ahora mismo, que escribo al lado de una cama de hospital en la que dormita mi padre.

Si tuviera unas gafas rosas a mano, pensaría que es la primera vez en su vida que ingresa en un hospital, que lo que le pasa al final parece que no es demasiado grave y mejora con rapidez, que goza de buena salud en general, que es joven y podré disfrutar de él muchos años más, que hace un momento nos hemos estado riendo de mis payasadas, hasta que he tenido que parar porque se ha atragantado con la comida…

Estoy convencida de que las usaría bastante…

Echaría mano de ellas esos jueves que parece que la semana no va a acabar nunca, y te duele hasta el alma de lo agotada que estás. El cansancio te hace verlo todo un poco más gris y como te duele la cabeza, no te permites ni siguiera sonreír.

Me las pondría también esos días en que se me olvida apreciar todas esas pequeñas cosas que hacen mi vida feliz, y a las que nunca recompenso “cayendo en la cuenta“, como ese agradable momento en que el agua tibia de la ducha me hace soltar un suspiro de satisfacción, el primer sorbo de café por la mañana, el amor que veo en los ojos de Lola cada vez que me mira, el beso de Mr. Mi Chico antes de irse a trabajar cuando sigo medio dormida…

Recurriría a ellas para que se me pase el cabreo por cosas tan tontas que cuando mi cabeza se despeja acabo riéndome de mí misma y mis neuras, para quitarle importancia a la montaña de ropa sin planchar y salir a dar una vuelta en bici, para no preocuparme si ese vaquero infernal ya no me vale, para mirar con cristales rosas todas esas cosas que a veces me atrevo a criticar sin conocer los detalles…

Existen temas más serios, para los que sería necesario dejarlas en un cajón, y ponérmelas sólo cuando necesite simplemente un poco de esperanza, como que alguien a quien quiero me abandone, o para ser objetiva con esta puta crisis que ya empieza a agotarnos a todos a fuerza de no dejarnos respirar…

En cualquier caso, creo que serían muy útiles…

Aunque ahora que caigo, tal vez no me hagan falta unas gafas rosas que me ayuden a ver la vida desde su lado positivo…

Tal vez sólo es cuestión de pararse a pensar.

2 opiniones en “Gafas rosa para días nublados”

  1. Maravillosa reflexión.
    Respira hondo, canaliza lo que sientes, ama y sobre todo, sé fiel a ti misma; sonríe a tu padre, porque será el mejor regalo que puedas hacerle hoy, mañana y siempre, aprovecha cada segundo con la gente que quieres y no te guardes los “Te quiero”para ti, que no se sobreentiendan, que se escuchen. Alto y fuerte. El día de mañana es lo que recordarás, con lo que se quedarán.
    Pasea en bici, haz lo que te guste, y vive. Si las gafas de cristales rosas no se venden, no pasa nada, puedes intentar pintarlas.
    Yo te presto el rotulador.

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