Lo malo de ser impulsiva…

Lo malo de ser impulsiva, es dar una explicación.

Intentar explicar a quienes te han rodeado, las razones que te llevaron a actuar de una manera determinada, cuando la realidad es que te salió de dentro, y no pasó el filtro de tu cerebro (o al menos no lo suficiente), para actuar de otro modo.

Si todo esto lo aderezamos con una pizca (o dos), de arrebato dramático en plan Escarlata O´hara, tenemos la escenita asegurada.

La explicación, a grandes rasgos, es que me pillé un megadisgusto en plena ovulación (sé que alguna pensará que no le gusta eso de reconocer en voz alta las consecuencias hormonales que sufrimos, pero ya hablaremos de eso otro día), y dejándome arrastrar por los sentimientos en lugar de la razón… yo, ¡quién lo diría! (inserte aquí tonito irónico), me agaché a por un puñado de la roja tierra de Tara, y alzando el puño mirando al cielo, me puse a escribir mi último post.

Dramaticé hasta tal punto, en versión siglo XXI, que borré todos mis archivos para nuevos post, desinstalé de mi móvil mail, instagram y twitter, y me convencí a mí misma de que esto no merecía mi esfuerzo… En resúmen, me puse Mu tonta.

Y aquí estoy yo, una vez pasado el calentón (en el mal sentido de la palabra), volviendo con el rabo entre las piernas (en el mal sentido de la palabra también), y deciros Diego donde dije Digo, y esperando que perdonéis mis ramalazos de heroína de cine clásico, y sigáis acompañándome cada jueves como hasta el día D, de derribo.

No sé si es porque la cabra, al fin y al cabo, tira al monte y si tiene solo dos patas a la tecla, o es que se me ha vuelto a ir la olla más de lo normal…

Pero lo que sí es cierto es que os echo de menos, así que he decidido volver a pasarme por aquí a contaros lo que se me pasa por la cabeza en ese momento, y de vez en cuando haceros pasar un rato entretenido, al menos.

Todo esto no quiere decir que cuando dije que lo había meditado, estuviera mintiendo. Reconozco se me fue la mano con el tema forever and ever, mi ramalazo dramático se salió de madre, y no medí las consecuencias (algo que suele estar relacionado con mi impulsividad, que a mí me gusta llamar espontaneidad).

Lo cierto es que, visto en perspectiva, lo que realmente necesitaba era unas vacaciones de mí misma, sumergiéndome en las historias de otros a través de la lectura, y dejando de escribir para poder leer y viajar lejos de mí. Sentir emociones a través de las palabras de otros para olvidarme de las mías… Espero que para alguna de vosotras esto tenga sentido.

Esos lectores sufridos que además me quieren, me animaron a que siguiera por mí, intentando hacerme ver que hago esto porque me gusta, y esa es la razón principal… pero creo que ya lo he dicho: Estaba mu tonta, y necesité un poco de tiempo para recapacitar sobre lo que ellos tenían claro desde el principio, y darles la razón.

En resumen, que después de seis o siete libros, varios blogs, algún vídeo de youtube, películas y series en cantidades industriales, una docena de mandalas coloreados con pinturas Alpino y muchas vueltas a la cabeza… Aquí estoy.

Espero estar mucho tiempo con vosotras, si me aceptáis.

2 opiniones en “Lo malo de ser impulsiva…”

  1. Me alegro mucho de tu vuelta, guapa! Creo que puedo entenderte. Y en cualquier caso, somos libres de hacer lo que deseemos con nuestras vidas, y a navegar por afluentes dejando el río tantas veces cómo necesitemos. No se por qué no me llegó el aviso de nuevo post… Estaré alerta a los próximos!! Bienvenida de nuevo!

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