No sé a vosotras, pero a mi no me da tiempo

No, definitivamente: NO ME DA TIEMPO.

No me da tiempo a hacer todas esas cosas que la vida necesita que hagas después de un día agotador de trabajo, y tener algo de tiempo libre para mí y mis deseos y locuras.

No me da tiempo a esos rituales de mil pasos imprescindibles para tu cuidado diario, que ahora llaman rutinas (mi rutina suele ser otra, menos eficaz y menos centrada en mí de lo que me gustaría), antes de salir pitando a trabajar a las siete de la mañana. Y diréis que esto se soluciona madrugando un poco más… pero es que entonces NO ME DA TIEMPO a dormir lo suficiente para ser persona.

No me da tiempo a lavar, planchar, limpiar, hacer la compra, sacar de paseo a Lola, preparar la comida de mañana, y después de todo eso comenzar la RUTINA diaria de cuidado nocturno, todavía más larga y tediosa que la primera.

A veces me da por imaginar cosas absurdas, y entonces aparecen en mi cabeza historietas a las que después de todo veo algo de sentido…

Me imagino a Dios cuando Eva le dio el mordisquito a la manzana esa, decidiendo que el castigo sería parir a partir de ese momento con dolor, y el ángel pelota de turno (ese que nos recuerda a alguien…), soplándole al oído desde atrás: Jefe, pero… ¿será eso suficiente? Mire que es un mal rato, pero luego todo se olvida… ¿y si hay alguna listilla que le da por no tener hijos? ¡Se libra! Tendría usted que pensar en algo más cotidiano…

Umm… ¡quizá tengas razón pelotiángel! – (lee esto con voz de ultratumba, para que quede más realista)- ¿se te ocurre algo?

 

Y ésta es la suya, con su sonrisa  petulante de medio lado y entornando los ojos, el muy…. Dice: Que tengan que limpiar, de suelo a techo, ropa incluida (supongo que se taparán después de esta), y si no que les coma la mierda y mueran de una infección por guarros (vale, aquí a lo mejor ya me he pasado).

Y ahí se lió todo.

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