Placeres Culpables

Soy idiota.

Chicas, sí. Rematada y absolutamente idiota.

Las pocas veces que me paro a pensarlo fríamente me doy cuenta. Asique, he decidido escribirlo para recordármelo a mí misma dentro de un par de minutos, cuando se me vuelva a olvidar.

Y es que, me agobio por cosas tan tontas como haberme gastado unos eurillos en mí misma sólo porque sí. O por dedicarme una tarde con mis amigas sin hacer nada especial, sólo porque me apetece. O por pasar del montón de ropa que tengo para planchar y vaguear en el sofá una mañana de sábado.

Y es que Chicas, NOSOTRAS somos así, lo dicho, IDIOTAS.

Porque sinceramente, si alguna de vosotras conoce a un hombre que después de gastarse lo que sea en el último juguetito tecnológico porque sí, de irse de cervezas con sus amigos simplemente porque le apetece, o ver un partido de fútbol repantingado en el sofá aunque la casa parezca un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial, se siente culpable, por favor, que lo comparta para poder estudiar el fenómeno con la profundidad que se merece.

Mientras tanto, me he propuesto derribar muros, escalar montañas, volar sin motor o hacer lo que sea necesario, para intentar convenceros, y de paso convencerme, que tenemos que sacar la culpabilidad de la ecuación del placer ¡YA!

En otras palabras, darnos un respiro y disfrutar. Sin remordimientos absurdos

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