Preciosa, estilosa, absurda y tortuosa moda

Aunque esta definición podría servir para casi cualquier prenda que descansa en nuestros armarios, con honrosas excepciones, claro (véase sección de ropa de deporte, camisetas, pijamas y algunos vaqueros, que no todos), hoy quiero compartir con vosotras una tendencia (de las muchas que nos rodean), que si bien nos encanta a la mayoría, hemos de reconocer que práctica, lo que se dice práctica… NO ES.

Os estoy hablando de los MONOS. Así, en general. Da lo mismo cortos que largos, de tirantes, manga corta o manga larga, con o sin escote, de esta tela o la otra, lisos o estampados… en fin, MONOS.

(No he podido evitarlo, era demasiado fácil)

Estoy segura de que el primer diseñador de la historia que decidió incluir este tipo de prenda en la ropa femenina, era un hombre.

El pobre, no cayó en la cuenta (o le dió igual, para qué engañarnos), que una chica tiene que despelotarse entera para poder usar el retrete cuando lleva puesto uno de ellos.

Porque esto en verano es una lata, pero es que en invierno llega a tortura.

Y os lo digo con conocimiento de causa y especialmente sensible al tema en este momento… ¿En qué estaba yo pensando esta mañana cuando me vestí?

Exacto, en lo mismo que el diseñador del que os hablaba hace un momento.

Y es que entre los pantys, el jersey que me colocado por encima (que en Invernalia la cosa está para pocas bromas), y el dichoso mono, que será muy mono, pero…

Llevaba casi una media hora en la oficina cuando por fin la cafeína del desayuno empezó a hacer su efecto y caí en la cuenta… ¡Horror!

Hora de pasar al Plan B:

  1. Ingesta mínima de líquido y sólo en caso de riesgo inminente de deshidratación.
  2. Respiraciones profundas para aguantar unos minutos más, en caso de vejiga llena.
  3. Archivar este look en la carpeta: NO REPETIR POR MUY MONA QUE ME VEA.

Pero inevitablemente, llegó el momento en que la visita al baño ya no era una simple opción, asique respiré hondo, avisé a mi compañera, para que llamara a los bomberos en caso de no haber salido en diez minutos, y allá que fuí.

De camino al baño, cómo no, me crucé con mi jefe, que me paró en mi carrera para pedirme no recuerdo qué…

– Jefe, lo siento pero me meo viva, y los tres minutos que calculo que puedo aguantar sin hacérmelo encima no te los voy a poder dedicar porque los necesito para despelotarme.

Esto, por suerte, pasó por mi cabeza pero no llegó a mi boca. Lo retuve a tiempo, y mascullé un: En un momento estoy contigo. Mientras continuaba mi marcha.

Pues eso, que lo del MONO en la oficina, lo mires por donde lo mires… pues no.

 

Y por no hablar de esos días en que te ves tan requeteguapa ante el espejo con ese elegante mono que te compraste para una ocasión especial.

Hoy es el día que vas a estrenarlo, y la imagen que te devuelve el espejo te nubla la razón. Asique ahí sales, tan contenta, a  esa cena con amigos a la que le seguirán unas copitas, y lo que surja.

A las tres de la mañana, con un poco de alcohol de más recorriendo tu carne morena, tienes que ir al baño. Los aseos de ese bar de moda, que es mega cool, a esas horas ya han perdido todo su esplendor, y están hechos una auténtica mierda, como todos.

Y ahora viene lo difícil de verdad: Sujetarte sobre los taconazos con cuidado de no resbalar con lo que sea que cubre el suelo, mientras te bajas el mono hasta las rodillas, intentando que el bajo no llegue a tocar la sustancia pringosa que pisas en ese momento…  Seguro que sabéis a qué me refiero.

Y es que Chicas, medio en pelotas y en esa postura imposible, todavía queda agacharse lo suficiente para apuntar a la taza en lugar de a tus tobillos. Vamos, que nos estamos acercando peligrosamente a Misión Imposible.

 

Y la cosa se complica aún más (sí, es posible) cuando todo esto tratas de hacerlo en invierno: Pocas calefacciones (siendo generosa), resisten la prueba de quedarse desnuda en un baño, sin que te mueras de frío, cojas un catarro de no te menees, o al menos tiembles como si te fuera la vida en ello.

En conclusión: Señores gurús de la moda y otros genios que los rodean (a quien corresponda en cada momento): Tengan por favor en cuenta la integridad física (evitemos accidentes más que probables), la salud (líbrennos de las pulmonías) y la ajetreada vida de sus usuarias, cuando las musas vengan a visitarles para crear sus próximas prendas. ¡¡Por piedad!!

4 opiniones en “Preciosa, estilosa, absurda y tortuosa moda”

  1. Jaaaaaaaaaajajajajajajaja pero mira que tienes arte!!!!!! Un beso guapa y gracias por escribir estas cositas que, por ejemplo, a mí me alegra el ratito que estoy leyendo 😘😘😘😘😘😘😘

  2. Me lo he pasado bomba leyendolo!!!
    Afortunadamente nunca se me ha ocurrido comprar un mono, pero después de esto muchísimo menos!!!!
    Jjjjjjjj.

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